Viaje a Las Estrellas #4… Rancagua

— Romain Deschamps

“Woaaaw!” No es necesario hablar castellano para captar el asombro de un niño mirando la Luna por primera vez a través de un telescopio. “Hooooooo!” No es necesario hablar castellano para entender la maravilla en la cara de un niño cuando ve por primera vez un cohete despegando con nada más que agua. Un cohete que el mismo ha hecho!

Una vez más, un grupo de astrónomos voluntarios de la ESO, liderados por Fernando Selman, aprovechó la oportunidad de interactuar con el público y compartir su pasión por la astronomía. ¿El destino? Rancagua. En esta ciudad, 90 km a sur de Santiago, se realizó el cuarto Viaje a las Estrellas. ¿La misión? Juntar a los niños y su familias bajo el estandarte formado por la Vía Láctea e introducir a los más jóvenes (y a los no tan jóvenes) a las maravillas y misterios del cielo nocturno.

Let's learn!

Para completar esta misión, un grupo de estudiantes dispuestos (Joanne, Naomi, Kora, Jos, Julien y yo mismo) liderados por Fernando Selman y ayudados por la Fundación Gestión Vivienda (una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es mejorar la vida de los barrios), viajamos desde Santiago hasta la parte norte de la ciudad. En esta zona, una calle y altas barreras separan dos condominios como una cicatriz. Pero esta noche, con el auxilio de la astronomía, los habitantes volverán a familiarizarse con su calle.

Painting

Se ofrecieron varias actividades a los niños y sus familias, actividades enfocadas principalmente en torno al descubrimiento del sistema solar.

De hecho, mientras el sol todavía nos regalaba su luz, Kora, Naomi y Jos han propuesto a los niños la construcción de modelos del sistema solar. La imaginación rápidamente gana ventaja sobre la ciencia y hemos terminado con Júpiters azules y Neptunos rosados. O quizá los científicos deban observar los planetas de nuevo para descubrir que los niños estaban en lo cierto! ¿Dónde termina la ciencia?, ¿dónde comienza el arte?

ALMA production

Joanne tomó el liderazgo de un ejército de jóvenes científicos para construir antenas de papel y recrear a los 66 platos del proyecto ALMA. Ella logró reunir a varios niños formando un solo grupo para intentar este objetivo. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, se ha podido entregar sólo una antena. Por supuesto no voy a llamar a eso un fracaso, simplemente una motivación para volver el próximo año y continuar! La interferometría está en su camino!

Bottle rocket

Para los que querían acercarse aún más a los planetas y estrellas, Julien se ofreció para construir cohetes que serían lanzados solamente con agua. No muy lejos de la vanguardia de las misiones espaciales, hemos vistos cohetes innovadores, experimentando diferentes posiciones para las aletas y otros parámetros cruciales como el color. Y todos ellos han despegado! He perdido la cuenta, pero sin duda se han realizado más de 50 lanzamientos. Todavía tengo la sospecha de que algunos niños estaban apuntando directamente hacia las luces de la calle para tener una noche más oscura.

Observing

Eventualmente, el sol se puso y después de la charla de Fernando sobre el sistema solar, los jóvenes astrónomos han viajado para estar más cerca de las estrellas gracias a dos telescopios 8 pulgadas de la ESO. El menú de esa noche fue la Luna y sus cráteres (que pudieron ser reproducidos en la Tierra gracias al experimento de Jos), Júpiter y sus cuatro satélites, y la nebulosa de Orión. Se puede medir el éxito contando el número de veces que esta niña volvía a la cola para observa una y otra vez!! Fue también la ocasión perfecta para hablar de formación estelar y divagar sobre la existencia de vida en el universo, gracias a la brillante estrella Alfa Centauri y su potencial exo-Tierra!

Lamentablemente, todas las cosas buenas tienen que terminar, y llegó el momento para tomar una última foto y volver a casa, algunos de nosotros cansados (es difícil igualar la energía de los más jóvenes), algunos de nosotros mojados por el agua de los cohetes, pero todos convencidos de que había sido un buen día y que estos eventos deben continuar.

La misión de los astrónomos era llevar lo más que podían (conocimiento, interés por la ciencia, entusiasmo por el cielo nocturno) pero sin duda fueron los que más han ganado. Yo voy a recordar por mucho tiempo esa niñita con su cohete de agua en la mano, caminando hacia mi y diciendo “Gracias”, antes de desaparecer en la multitud. Gracias a ti, y adios. Tal vez vayas a ser parte de los astrónomos de mañana, seguro que serás parte de los entusiastas del espacio de mañana.

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